martes, 26 de enero de 2010

Noche Fría

El tiempo se granizó en mi piel, el humo del cigarrillo baila entre el viento de otoño de Isidora

Piso nueve, algo de letargo corporal, movimiento en la despensa de ideas

Ideas de miel y caramelo, felicidad sin méritos

Sonrisas sin dientes, riqueza sin número

Así estoy a las 5:38 am. Pensando en ti, en tu vientre, en tu mirada

Enciendo el segundo Kent 4

Es el último, un compromiso bilateral entre mi sueño y el termostato descompuesto

Los fósforos se cuadran frente al cenicero sin sentido alguno

Como la felicidad que siento ahora, sin sentido, sin razones, sólo susurra mi oído

Desvelado entre tus nubes amarillas y tu horizonte azul verdoso

Metáforas vencidas, hablando de tu nuevo tono en tus raíces y tu mirada tan perfecta

El palo de agua junto al marco de la puerta mira sin entender

Qué hace ese tipo que no conozco y todos creen conocer

Sólo imágenes desgastadas por las luces, los criterios deformados de tus miradas

Millones de miradas

Renuncio a ser diestro y me entrego al populismo, al humanismo, a la tolerancia

No quiero ser parte del rebaño, pero el traje de pastor tampoco me acomoda

Quiero estar desnudo, pero que nadie me vea, sólo tus ojos, los ojos de Yaya

Los que no ven al protagonista, sólo al guionista, el titiritero

Titiritero de emociones, sueños infundados de contradicciones

Agridulce es mi aroma, agridulce mi vestimenta y mi felicidad

Mente en blanco, me espera el cobertor de luces, de algodón e historias

Me acompaña el sueño, la ceniza y mis juicios

Esos que en unos minutos más se volverán el dibujante de tu silueta

En el hondo abismo de mis sueños

Ahí donde vuelves a ser la dueña de mi corazón, el que te corresponde

El que se desnuda ante tanta miseria elitista

Entre tantos miedos corajudos

Entre mis lágrimas y tus sonrisas

Entre tus eternos cuestionamientos y mis respuestas estudiadas

Buenas noches don palo de agua, no siga mirando, que nunca entenderá

A este loco cuerdo, a esta marioneta sin cuerdas.



Por Álvaro Bain. 17 de Abril de 2008

lunes, 25 de enero de 2010

1 am.

El alba humedeció este cuarto
Mis ojos ya no ven, por que el dolor los cerró
Mi piel ya no siente por que el Frío la granizó
No quiero abrir los ojos y ver tu sombra
No quiero desnudarme en el hielo de tu mirada
Sonreír no me basta
Sonreír sólo finjo
Sonreír es lo único que logro olvidar
Mientras tu recuerdo se recogió en mi sombra

No te bastó ver como sangraba
No bastó entender lo irrazonable
No bastó sentir lo intangible
Cogiste la pala y terminaste de abrir
Tomaste la tierra con las manos
Las mismas que palparon la muerte
Las mismas que alguna vez procuraron vida

Hoy otras manos tratan de cavar
Hoy otras manos quieren revivir
Otras caricias, ilusiones, esperanzas
Pero el hondo es tan lejano
El miedo es tan hermoso
La felicidad es tan temible
Que prefiero seguir aquí
Donde sólo tus manos saben llegar

Por Álvaro Bain. 15 de Abril de 2006

jueves, 21 de enero de 2010

Tiijera Azul

Recuerdo que cuando te conocí me hablaste del desamor

creí que era un escudo más como tu mirada esquiva

Pero tu desamor caló más fuerte

Tu desamor sedujo cada rincón

Tu desamor conquistó mi inercia

Mi libertad, mi sudor y la poca lógica

Tu desamor es más fuerte que tu belleza

Esa que no pertenece a esta tierra

Esa que robaste entre la mirada de tu abuelo

El azul hurtado al agua

Porque si hubiese sido del cielo no hubieses cortado mis alas

Porque si hubiese sido del cielo tus manos no hubiesen lastimado

Porque si hubiese sido del cielo aún te seguiría amando

Pero sólo te extraño, con sangre, con sexo, con ansiedad

Con ganas de que me asfixies

Porque tu azul era del mar

Ese mar que aún me sigue ahogando

Y que mientras mirabas nunca pudiste quitar

Tus manos no quisieron ayudar

Porque en una llevabas una piedra y en la otra mi corazón

Ahora entiendo cuando hablabas de desamor

Ahora entiendo cuando hablabas de desamor

Por Álvaro Bain. 12 de Junio de 2008

viernes, 15 de enero de 2010

Agridulce Dos

Ya entré entre tus piernas

Y no quiero salir

Tampoco encender la luz

Ya está todo sombrío aquí.

Aquí huelo tu placenta

Vuelvo a lactar

Porque no buscaba sexo, menos carne

Quería ver tus ojos brillar por dentro.

Te escalé

Escalé tu monte, tu abdomen, tus pechos y clavícula

Me asomé

Y cuando ya no quedaba aliento ahí estaban

Pero ya no brillaban

Porque quise apropiarte dejaste de brillar.

Por eso prefería soñarte

Como todo un cobarde

Prefería masturbarme en tu imagen

Llorarte sin razones

Que llorarte desde aquí es más triste

Que llorarte así es angustia.

Por Álvaro Bain. 04 de agosto de 2008

jueves, 14 de enero de 2010

Agridulce Uno

¿Qué tal si nos comemos?

¿Qué tal si nos lamemos?

Escondidos entre tantas miradas

Soñando entre tantos desvelos

¿Y si no sólo nos gustamos?

Juguemos que me amas

Juguemos que me correspondes

Que el buzón ya no está vacío

Que tus ojos dejan de sucumbir

Tus ojos de esponja azul seca

Asoleada desde su espalada con sus poros oscuros

Oscuros danzando entre el azul más profundo que he visto

Como el azul de un masticable

Dulces, besables, comibles

Te comería los ojos

Te comería tu vista

Y me vuelvo tu titiritero

Te robo de ese mundo de hielo y burdos mafiosos

Te llevo hasta el cielo en dos orgasmos

Y dejamos de jugar

Tú tomas tus ojos que ya casi no te pertenecen

Yo tomo mis frustrados sueños

Y así terminamos esta cena

Con el sabor de tus piernas entre mis labios

Y el sabor agridulce de saber

Que sólo fue un juego.



Por Álvaro Bain. Lunes 04 de agosto de 2008

Narcisismo Reprimido

A veces suelo pensar que mi presente se construye sólo de imágenes vencidas y sueños desfasados. Quizás cuando quise tener más de lo que la naturaleza quiso entregarme, sólo me dediqué a irrigar lo que en su momento decidió descansar. No tuve por qué forzar procesos innecesarios, todo tiene su tiempo. Luego de un largo baño de tina logré ver que había más cicatrices de las que suponía, esa extraña sensación cuando llegó la cuenta del teléfono a fin de mes y la suma no cuadra en la lógica. Pero ese es el problema que mi andar carece de toda lógica, por que yo lo quise así, por que soy un loco, de esos que todo lo hacen con pasión o con una mesura que se autoexilió del régimen de los decibeles. En otras palabras me saqué la cresta y sabiendo que me había dolido, no había podido ver lo fuerte que fue hasta que tuve la tardía valentía de abrir mis ojos y contabilizar las innumerables cicatrices que llevo en mi cuerpo.

Sabes, quise llorar, pero no como antes, sin gritos. Quise que todos miraran, pero ya era tarde, mi sed de llenar vacíos con el ego de los aplausos y las miradas habían espantado hasta el más ciego de los sordos. Estaba solo, cuando me di cuenta que podía llorar en silencio. Sin que nadie se enterara, ya no era un niño, tampoco todo un hombre, era un loco, pero de esos que no hacen daño, de esos que mi evidente narcisismo llama genios.

Tuve que desnudarme y escribir en mis nalgas “golpea si quieres”, pero no lo hice con la intención de recibirlo, lo hice por que quería ver como sonreías, pero el problema fue que ya no te reías conmigo, te reías de mi, mientras golpeabas cada vez más fuerte. Hoy todo este andar me ha hecho ser un loco sensible, un loco fuerte, un loco encantador y un loco triste. Hoy me despido de tus aplausos mancos, de tus besos mudos, de tus miradas negras, de tus caricias violentas; y vuelvo a llorar pero sólo frente a Dios y a los míos, los de siempre, los que llevan conmigo más de una vida, se han reencarnado en mis caídas, y por ende en cada una de las cicatrices.

Hoy no te daré lástima por que luego del baño me miré en el reflejo del agua que perdía la concentración de la tierra, y en silencio volví a amarme, no sé cuanto durará, sólo sé que esta vez es de verdad.
Por Álvaro Ballero A.