El tiempo se granizó en mi piel, el humo del cigarrillo baila entre el viento de otoño de Isidora
Piso nueve, algo de letargo corporal, movimiento en la despensa de ideas
Ideas de miel y caramelo, felicidad sin méritos
Sonrisas sin dientes, riqueza sin número
Así estoy a las 5:38 am. Pensando en ti, en tu vientre, en tu mirada
Enciendo el segundo Kent 4
Es el último, un compromiso bilateral entre mi sueño y el termostato descompuesto
Los fósforos se cuadran frente al cenicero sin sentido alguno
Como la felicidad que siento ahora, sin sentido, sin razones, sólo susurra mi oído
Desvelado entre tus nubes amarillas y tu horizonte azul verdoso
Metáforas vencidas, hablando de tu nuevo tono en tus raíces y tu mirada tan perfecta
El palo de agua junto al marco de la puerta mira sin entender
Qué hace ese tipo que no conozco y todos creen conocer
Sólo imágenes desgastadas por las luces, los criterios deformados de tus miradas
Millones de miradas
Renuncio a ser diestro y me entrego al populismo, al humanismo, a la tolerancia
No quiero ser parte del rebaño, pero el traje de pastor tampoco me acomoda
Quiero estar desnudo, pero que nadie me vea, sólo tus ojos, los ojos de Yaya
Los que no ven al protagonista, sólo al guionista, el titiritero
Titiritero de emociones, sueños infundados de contradicciones
Agridulce es mi aroma, agridulce mi vestimenta y mi felicidad
Mente en blanco, me espera el cobertor de luces, de algodón e historias
Me acompaña el sueño, la ceniza y mis juicios
Esos que en unos minutos más se volverán el dibujante de tu silueta
En el hondo abismo de mis sueños
Ahí donde vuelves a ser la dueña de mi corazón, el que te corresponde
El que se desnuda ante tanta miseria elitista
Entre tantos miedos corajudos
Entre mis lágrimas y tus sonrisas
Entre tus eternos cuestionamientos y mis respuestas estudiadas
Buenas noches don palo de agua, no siga mirando, que nunca entenderá
A este loco cuerdo, a esta marioneta sin cuerdas.
Por Álvaro Bain. 17 de Abril de 2008
No hay comentarios:
Publicar un comentario